Una más en la lista de septas, solo falta la historia del aullido de la sierra madre y estará terminado. Esta vez nos metemos al mundo del dinero y los negocios familiares, aquí les dejo la historia de la septa del bosque urbano.
Cuando el exitoso empresario Utba Arafat decidió establecer su grupo industrial “Arafat” en Dallas, Texas, en 1970, nunca se imagino que sus viajes de negocios lo llevarían a la ciudad de monterrey y mucho menos a enamorarse de Daniela Garza Sada, hija de uno de los más grandes empresarios de México. Aunque al principio, como siempre suele pasar en este tipo de matrimonios, su unión parecía más arreglada que verídica, la pareja eventualmente se enamoro y en 1974 su amor dio fruto en la forma de un bebe varón llamado Samuel Arafat Garza.
Desde pequeño Samuel siempre fue amante de los negocios que su padre realizaba, le encantaba viajar con él a extraños lugares para conocer nuevas y excéntricas culturas. Viajaba a todos lados y en ocasiones faltaba por grandes periodos a la escuela, para poder irse de viaje con su padre situación que disgustaba mucho a Daniela, quien en 1988 al entrar en un estado de depresión crónica decide arrebatarse la vida. Dos años después del accidente, el padre de Samuel, Utba Arafat, pierde la vida al ser secuestrado en el estado de México.
Así que para 1990, Samuel Arafat, de tan solo 16 años de edad quedó como heredero único de todas las riquezas empresariales del grupo Arafat así como de varias propiedades en Arabia, Europa, Estados Unidos y México, bajo el custodio de su tío Ghassan Arafat, hasta que cumpliera los 18 años de edad. Al enterarse de la noticia, Ghassan decide viajar inmediatamente a la ciudad de Monterrey y tomar bajo su custodia a Samuel así como todas las acciones y propiedades que le pertenecen. Sin embargo en 1992, meses antes de que Samuel cumpliera su mayoría de edad, Ghassan intento asesinar a su propio sobrino, apuñalándolo siete veces en la espalda.
Mientras Samuel luchaba por sobrevivir al ver su sangre derramarse por el piso, escucho una voz en su interior que lo incitaba a levantarse, y así lo hizo, solo que esta vez su cuerpo se había extendido hasta alcanzar casi el doble de su tamaño normal, sus manos se habían convertido en garras y una enorme hilera de colmillos puntiagudos asomaba por donde antes había estado su boca. Samuel se había convertido mientras la vida de su tío se extinguía en sus manos.
Esto llamo la atención de un reducido grupo de empresarios que estaban interesados en comprar una propiedad de su padre y en 1993 Samuel fue aceptado como un miembro oficial de los moradores de cristal y para finales de 1993 los moradores de cristal habían logrado dos grandes aciertos: el primero reclamar en nombre de la tribu todas las riquezas del grupo Arafat y lograr establecer su septa en el territorio de Nuevo León al liberar al espíritu que se encontraba en una de las propiedades de Samuel, formándose así la septa del bosque urbano.
Intentare subir la otra septa ya el día de hoy para dar paso a otro tipo de posts.